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Tormenta en Berlin, Alemania. Fuente: Nico Trinkhaus

Tormenta en Berlin, Alemania. Fuente: Nico Trinkhaus

Fuente de: Nico Trinkhaus. Entra a su website para ver más fotos: http://sumfinity.com/

 

Increíble fotografía de la ciudad del Berlin en Alemania, se puede ver como un rayo a caído en la punta del obelisco de Alexanderplatz, que es un monumento en la estación más grande de Berlín, asu vez debajo de la estructura hay un bulevar llamado Unter den Linden, que es muy famoso donde puedes encontrar bares, tiendas. Empieza en la Puerta de Brandeburgo y se extiende casi 2 km (1 milla), hasta Lustgarten. Se rodea de monumentos históricos como Bebelplatz, la Opera Nacional o la Catedral de San Hedwig, entre otros.

Hablando de Alemania me gustaría poner un bello cuento verdadero de la historia entre Albert Einstein con su chofer:

Einstein y su chofer

Al poco tiempo de haber publicado A. Einstein su primer trabajo sobre la teoría de la relatividad, empezó a hacerse famoso en toda Europa y lo invitaban a muchas universidades para dar charlas sobre ella. El lugar donde él trabajaba puso a su disposición un auto con su chofer para trasladarse a estas universidades. En todas ellas tuvo gran éxito, es decir que al final de sus presentaciones lo aclamaban con un aplauso atronador. Pero, debido a lo novedoso y difícil del tema, en ningún lugar surgían preguntas.
Así iban Einstein y el chofer recorriendo universidades, el chofer siempre sentado en primera fila y escuchando atentamente la exposición del profesor. Después de algunos meses, el chofer le dice a Einstein:

“Profesor, le quiero proponer un trato. Yo no entiendo ni una palabra de lo que usted dice en sus conferencias, pero tengo una excelentísima memoria, y recuerdo palabra por palabra de su exposición, incluyendo todas las fórmulas. Además me imagino que usted estará cansado de repetir siempre lo mismo y que nadie le hace preguntas. Por otro lado, a mí, como pobre chofer, jamás nadie me aplaudió, y entonces le propongo que cambiemos nuestros roles, yo doy la conferencia, total nadie hace preguntas, mientras usted descansa y puede meditar sobre otros problemas.”

Einstein piensa un poco, le pide al chofer que dé la conferencia, verifica que efectivamente la puede dar sin un solo error, y accede al pedido. El chofer se deja crecer un poco el pelo para parecerse más a Einstein, éste se pone el traje azul oscuro y el gorro del chofer y comienzan la experiencia.

El chofer da perfectamente la conferencia, siempre coronada con grandes aplausos, mientras Einstein se sienta en primera fila, fumando pipa y descansando.

Todo va perfecto, sin ninguna pregunta, hasta que llegan a una universidad de Baviera. Cuando el chofer termina la charla, y ya los asistentes están comenzando a aplaudir, del fondo de la sala se escucha una voz que dice:

“Dr. Einstein: yo no comprendí todo lo que usted dijo y quisiera que me explique con detalle el significado de los términos de la ecuación número 3, que todavía se puede ver arriba a la izquierda del pizarrón.”

El chofer titubea un solo instante, imperceptible para el público, y enseguida replica:

“Mi querido profesor, me extraña que usted me haga esta pregunta. Lo que usted quiere saber, en realidad lo sabe cualquier persona. Es más, mi chofer aquí presente se lo explicará.”

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